Sobre este otoño
Este otoño ha sido un otoño muy movido. Muchas visitas, muchos viajes, muchos reencuentros. Es (o ha sido), además, el primero en esta nueva ciudad.
En general, los otoños me resultan bastante menos tranquilos de lo que me gustaría. Muchos de ellos han supuesto el inicio de algo. El caso más reciente es que en otoño de 2022, me mudé a Alemania.
Quizás la sensación venga de que otoño es el inicio del curso escolar en España, y toda mi vida ha estado asociado a un nuevo curso. La universidad empieza en septiembre también, así que de nuevo andamos con la misma asociación.
Pero hay otros casos también: ambos trabajos a tiempo completo empezaron en otoño para mí. Podría decirse que mi primera relación empezó en otoño (aunque no la actual).
Otoño, con el cambio de hoja y de colores, con el enfriamiento, es la transición entre el verano, el calor, las vacaciones con sol, montaña y playa, y el invierno, que es la época de recogerse, encerrarse en casa, celebrar las fiestas, cerrar el año.
Y a pesar de ser una estación de transición y ser el final del año (recordemos que el otoño empieza alrededor del 21 de septiembre y acaba alrededor del 21 de diciembre), muchas veces ha tenido un papel protagonista en mi vida al marcar comienzos en mi vida, y ese es un papel que asociamos más a la primavera, con la floración y el reverdecimiendo (menuda palabra me he sacado) del campo.
El otoño además es la época de cosecha de la uva y la oliva. De nuevo, una época en la que cerramos cosas y las damos por terminadas para retomarlas con la primavera.
Y sin embargo, el otoño ha sido época de comienzos para mí.
Cierro pensamiento desordenado.