zurdeando por la red

Sobre los lugares olvidados


El otro día, yendo con el coche por la carretera, vi una curva. No era una curva especial ni tenía nada de particular. Y me asaltó la imagen de esas curvas que a veces tienen una cruz o unas flores, marcando el recuerdo del fallecimiento de alguien en ese punto.

La idea de que haya lugares que tienen un valor importante en la vida de otras personas, y que no son más que otra curva en la carretera que te lleva a casa después de una salida de fin de semana es, en cierta forma, imponente.

La cantidad de sucesos y acontecimientos que marcan vidas a nuestro alrededor y que para otros no es ni siquiera un recuerdo. Es un árbol más. Es un piso más. Una ventana más. Una tienda más. Un bar más. Una librería como podría ser cualquier otra.

Y sin embargo, para otros, ese árbol podría haber sido plantado por un niño ilusionado hace cien años. Ese piso es donde una pareja se mudó por primera vez a vivir juntos. O donde la familia se reunía para visitar a la abuela.

Esa ventana es donde la abuela esperaba a sus nietos cuando volvían de hacerle recados en el mercado1. Ese colmadillo quizás fue antes una carnicería donde alguien empezó su primer trabajo para pagarse unos estudios. Ese bar es el lugar de reunión de cuatro amigos que se conocen desde niños y ya andan en la cuarentena.

Y sin embargo, tantos pasamos por delante sin ni siquiera recabar en estos lugares. Sin pensar en las pisadas de los que nos antecedieron.

La gente dota de valor y emoción a tantos cachibaches y lugares por el hecho de haber sucedido cosas con eso y allí.

Una de las razones por las que me gusta comprar libros de segunda mano es por imaginar que ese libro ha tenido ya una relación con alguien. A menudo, encuentras pistas de qué fue lo que les pasó al libro leído y al lector leyente. Me ha pasado de encontrarme billetes de tren como marcapáginas, y ese billete ser de Orense a Madrid un día de los años 1990, antes de que yo naciera. ¿Qué motivo tendría esa persona para coger ese tren? ¿Qué pasaje del libro leyó mientras cruzaba Zamora?

Volviendo a los lugares. Visitar sitios de especial relevancia histórica sí invita a hacer este ejercicio. Visitar Pompeya (algún día este año si se tercia) te lleva a pensar en la explosión del Vesubio. Visitar el cementerio donde los caídos de una guerra han sido enterrados te muestra el dolor y el sufrimiento que viene de este horror. Visitar la universidad donde algún físico famoso enseñaba (o estudió) te hace humanizarlos.

Son tantos los sitios y tantas las cosas que tenemos alrededor y que si hablaran, la cantidad de historias que podrían contar. En el fondo, cada parcela del mundo está encantado si nos paramos a pensar e imaginar.


  1. Recomiendo seguir a Mike Monteiro. Cada semana contesta una pregunta de quienes le leen de una forma personal y muy reflexiva. ↩︎